Van a contramano de la historia
nota extraida de numero especial de abril 2011 de C.T.A
Es la política, estúpidos. El Gobierno recuperó la iniciativa y se hizo fuerte frente a una oposición que, a partir de la muerte de Néstor Kirchner, se quedó sin libreto y empezó a desmoronarse.
Las elecciones explicitan la voluntad popular de no abandonar el rumbo El llamado progresismo o centro izquierda antikichnerista, que cifra sus esperanzas de desarrollo en la posibilidad de una derrota del oficialismo que solo podía garantizarles esa derecha política hoy en estado de zozobra. Es la crisis. Es este cambio de escenario lo que explica las idas y venidas de Micheli y compañía. Algunas veces caminando al borde del ridiculo, como fue el reality show montado a principios de año cuando simuló querer instalarse en la oficina de la Secretaria General. Un despacho, se sabe, no hace dirigente real a nadie.
A contrapelo de la historia. En definitiva, se van con el fraude a cuestas a una travesía a contrapelo de las mayorías populares que hasta para los propios trabajadores que ellos representan resulta difícil de entender. Las presencias que los acompañaron al inicio de ese viaje hablan por sí solas: Alfonsín, Solanas, Giustinianni, Chiquito Ardura, Vilma Ripoll. Cuando la mayoría de los trabajadores se siente identificado con el rumbo que orienta las políticas más progresistas de este gobierno, esto genera crisis y disputas internas demasiado evidentes, como el abucheo a Pablo Micheli cuando presentó a Ricardo Alfonsín en el acto de Mar del Plata.
No todo es negativo. Es verdad que la vergüenza del fraude hecho por la Lista 1 nos salpica todos, del mismo modo que es innegable el deterioro político que nos acarrea la exposición. Pero mayor hubiese sido el daño de haber aceptado que
nos robaran la elección. Por otra parte, en un año crucial como éste, estamos en mejores condiciones de constituirnos, desde la coherencia política que hoy hemos consolidado, en un engranaje importante del entramado social que debe sustentar la construcción de una nueva correlación de fuerzas que permita profundizar el avance del campo popular en su lucha contra las corporaciones mediáticas y los factores de poder económico.
Es una fractura que nos duele. Se van. Está claro que no hay nada para festejar, puesto que no podemos imitar la necedad de Micheli y De Gennaro que hablan exultantes de la fractura, como si se tratara de un gran triunfo del campo popular. Pero ello no obsta para que reafirmemos plenamente la validez histórica de esta construcción nacida para expresar una nueva síntesis de lo sindical y lo social.
Ratificamos la validez histórica del proyecto. La construcción de un instrumento organizativo que encarne la autonomía de la clase trabajadora y a la vez el compromiso de ésta con la consolidación de un frente nacional, popular y democrático, nucleando fuerzas sindicales y movimientos sociales, sigue teniendo plena vigencia a pesar de la crisis que disparó el fraude y el posterior desprendimiento del sector antikichnerista.
Quienes a partir de esto pretenden invalidar, con una alta cuota de oportunismo, el vacío que sigue llenando la CTA como aporte al proceso de construcción de un protagonismo del movimiento sindical que permita superar los límites y desviaciones del viejo modelo inspirado en la tradición vandorista, incurren en el error común a todos aquellos que con un pragmatismo inmediatista, constriñen la realidad a los limites de lo que hoy existe como fuerza hegemónica. La prueba de la realidad la constituyen los casos de Venegas, Pedraza y las adyacentes solidaridades corporativas, que por acción u omisión, esto disparó hacia
el interior del viejo modelo sindical. No todo son los candidatos. La
profundización de la etapa de transformaciones iniciadas en el 2003, requiere la consolidación de nuevas articulaciones políticas que no conviertan al eventual triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en el 2011 -por otra parte todavía hay que dar esa batalla- en el canto de cisne del ciclo kichnerista. Las estructuras tradicionales que hasta hoy constituyeron las alianzas hegemónicas en las que se sostuvo este proceso, el PJ en lo partidario y la CGT desde lo social, pueden llegar a convertirse también en quienes le impongan sus límites. No ver esto o creer que los trabajadores pueden acrecentar su cuota de poder en esta etapa por el simple tramite de colocar más candidatos de extracción gremial en las listas es un error. El episodio de la frustrada convocatoria al paro a raíz del exhorto de la Justicia suiza, no nos puede encontrar tratando de entonar en el coro cuya partitura pertenece entre otros poderosos a Magnetto. Pero por ello tampoco nos vamos a dejar llevar atrás de decisiones arrebatadas que, más alia de las intenciones de quienes las impulsan, pueden constituirse en los actos de erosión al Gobierno que la propia oposición hoy no está en condiciones de convocar.
Fuente : Nota extraida de numero especial abril 2011 , de C.T.A , web : www.cta.org.ar
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